Tu guía de adopciones
Todos los niños necesitan ambientes estructurados para sentirse seguros
BEATRIZ SAN ROMÁN
11/12/2007
Todos los niños se descolocan cuando les sacamos de sus rutinas y los lugares que les son familiares. Los pequeños necesitan tener muy claros sus referentes para poder sentirse seguros y relajados. Para un niño recién adoptado, todo es nuevo: las caras, los olores, los lugares, lo que sucede a su alrededor?
Imagínate a ti mismo transportado a un lugar donde no conoces a nadie y donde a cada paso que das aparece algo que nunca antes habías visto. Imagina que no entiendes el idioma, pero que hay un montón de extraños pendientes de ti y de lo que haces. No parece fácil, ¿verdad?
Por mucho que objetivamente su nueva vida sea mejor que la que dejó atrás, es lógico y natural que el niño tenga dificultades para sentirse seguro en su nuevo entorno. Si vivía en una institución o en un ambiente muy distinto, nuestra cotidianeidad supone para él una avalancha de nuevos estímulos difícil de asimilar.
La mejor manera de ayudarle en la transición es limitar la cantidad de novedades y poner en marcha rutinas estrictas. Mantener un ambiente estructurado y tranquilo le permitirá asimilar el cambio con mayor rapidez y menos sobresaltos.
Ideas útiles para el período de adaptación:
-Establece horarios fijos para levantarse, acostarse, el baño, las comidas y demás actividades diarias.
-Anticípale lo que va a suceder. Saber lo que viene a continuación ?y comprobar que sucede de acuerdo a lo previsto? le ayuda a relajarse y sentirse seguro.
-Esfuérzate en ser previsible. Trata de hacer las cosas siempre en el mismo orden, estableciendo pequeños rituales en torno a las actividades cotidianas.
-Evita las sorpresas. Resiste la tentación de llevarle al zoo o al parque de atracciones. Tiempo habrá para sorprenderle cuando TODO deje de ser una sucesión de sorpresas.
-Recuerda que muchas cosas que para otros niños son cotidianas, para él pueden ser una fuente de estrés. Un centro comercial lleno de gente o una celebración familiar con muchas personas tratando de demostrarle su cariño pueden ser situaciones muy desconcertantes y hasta atemorizadoras para un niño que sólo lleva en casa unas semanas o unos meses.