Tu guía de adopciones
La ley española no contempla la adopción abierta, pero es una de las fórmulas que se analizarán y debatirán en la Comisión del Senado sobre adopción nacional.
Beatriz San Román
08/10/2008
Las adopciones abiertas son aquellas en las que la familia biológica y la que adopta mantienen algún tipo de contacto, ya sea a través de cartas, llamadas telefónicas y/o visitas más o menos frecuentes. En países como Estados Unidos, Canadá o Inglaterra, las adopciones abiertas se vienen realizando desde hace años, y son cada vez más habituales.
Los defensores de las adopciones abiertas argumentan que el contacto puede ser beneficioso para la familia biológica y la adoptante, pero esencialmente lo es para el adoptado. La familia que no puede criar a su hijo, tiene así la oportunidad de seguir su crecimiento y de jugar otro tipo de papel en su vida. Para la que lo adopta, le permite por ejemplo obtener las respuestas sobre los orígenes de su hijo a medida que surgen las preguntas y tener acceso a información útil, como los antecedentes médicos.
Contrariamente a lo que se pudiera pensar, no causan confusión en los niños respecto al papel de cada una de sus dos familias. La experiencia de otros países ha dejado patente que entienden con claridad la diferencia entre las personas que lo trajeron al mundo y las que los crían. Para los adoptados, cuyos intereses deben primar sobre los del resto de implicados, mantener relación con su familia de nacimiento les permite crecer sabiendo quiénes son y de dónde vienen. Más aún, les evita la necesidad de fantasear con respecto a los orígenes y disminuye el dolor de sentirse abandonado y rechazado. Aunque no puedan ejercer como padres (o como abuelos o tíos según los casos), relacionarse con ellos a otro nivel permite a los niños entender que no se desentendieron de ellos y que pueden seguir formando parte de su vida. Como afirma Lois R. Melina, autora del libro The Open Adoption Experience, les da la oportunidad de saber que son queridos y valiosos para sus dos juegos de padres.
Como si fuera familia extensa
Las adopciones abiertas no significan que se comparta las funciones parentales. Son los padres adoptivos quienes ostentan en exclusiva la patria potestad. En la práctica, la relación suele parecerse a la que se establece con la familia política.
Cuando una persona se casa, incorpora en su vida a la familia de su pareja. Del mismo modo, los adoptantes asumen la relación con los parientes biológicos de sus hijos, puesto que saben que son importantes para ellos. La frecuencia y el tipo de contacto varía de unos casos a otros, y suele ir evolucionando con el tiempo. A veces el contacto se limita a cartas o llamadas telefónicas; otras las dos familias se ven una vez al año o en la celebración de los cumpleaños y otras fechas señaladas; puede que con el tiempo lleguen a establecer una buena comunicación y a realizarse visitas frecuentes.
Las adopciones abiertas no son la panacea ni la mejor opción en todos y cada uno de los casos. Cuando, por ejemplo, ha habido antes de la adopción abusos o maltrato familiar, la permanencia en su vida de aquellos que lo agredieron puede ser un elemento desestabilizador. Sin embargo, los especialistas recalcan que, cuando los adultos implicados son capaces de entender que es bueno para el niño que se esfuercen en construir una relación positiva, las adopciones abiertas pueden resultar altamente enriquecedoras para todos.