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La marca dermatológica francesa basada en ingredientes activos naturales ofrece una amplia gama de productos respetuosos con el medio ambiente
PATRICIA GONZÁLEZ
La onagra está de moda. El aceite de esta plata herbácea originaria de zonas desérticas de América del Norte, y sus excelentes propiedades dermatológicas (calmante, antiinflamatorio, regeneradora...), fueron ya sin embargo en 1981 la inspiración para el nombre de la marca dermatológica francesa Onagrine.
Lección en el Botánico
Tras unos años "desaparecida" como marca propia, vuelve Onagrine. Hace un par de meses la presentación tuvo lugar en el mejor marco posible: el jardín botánico de Madrid. Entre plantas, asistimos a toda una lección magistral sobre la onagra y otras plantas procedentes de tierras con condiciones extremas (nopal, amaranto, rosa de Jericó...), en cuyos mecanismos de adaptación se basa Onagrine.
En el caso de la piel como en el de las plantas, es también fundamental conservar un correcto nivel de hidratación, lo que se logra con las ceramidas de onagra. Y la lucha contra el envejecimiento se logra mediante a aportación de lípidos utilizados por las plantas para protegerse.
Respetuosa con el medio ambiente
La marca ofrece no sólo productos naturales, sino también respetuosos con la piel y el medio ambiente. Están testados bajo control dermatológico, no tienen parabenos, ni colorantes, ni siliconas.
Los productos no están testados en animales, ni contiene ingredientes de origen animal. Incluso las plantas de las tierras extremas utilizadas provienen de programas de desarrollo sostenible.
Los precios son muy razonables, y oscilan desde los 12 euros del agua desmaquillante con aceite de onagra, a los 35 euros del sérum regenerante à l ' Onaphyline.