Tu guía de moda
Modelos rociadas con champagne, una novia con un bebé en brazos o la alambrada de un campo de concentración acaparan portadas informativas.
PATRICIA GONZÁLEZ
18/02/2008
Los desfiles en España pecan de sobriedad y falta de creatividad en la puesta en escena. Por ello, cuando alguien se atreve a ir más allá se convierte inmediatamente en el foco de todas las cámaras. Sin duda la imagen que quedará en el recuerdo de esta 47 edición de Cibeles será la recreación de la alambrada de la muerte por David Delfin: La imagen del exterminio, con modelos que desfilan con cadenas en los pies al ritmo de la banda sonora de El hombre elefante de David Lynch, que nos puso los pelos de punta.
Y en medio de grises y negros, el rosa palo en cazadoras y gabardinas masculinas impecables que incrementaba aún más el dramatismo de la colección.
Ailanto recreó una galería de arte neoyorquina y Alma Aguilar la salida a la calle de una estación de metro en pleno centro de la Gran Manzana.
Flahes de Cibeles
La novia de aire medieval, con un bebé en brazos vestido de tules blancos, cerró el desfile de Jesús del Pozo. Dos hombres ataviados con capas negras escoltaron también a las modelos del diseñador en otro de los pases.
Montesinos y su homenaje a la Fórmula 1 concluyó con un eufórico creador rociando a sus modelos con champagne en su saludo final.
La pista de patinaje en que pareció convertirse el viernes por la tarde la pasarela, quizás demasiado encerada, o quizás por los imposibles tacones, provocó traspiés y resbalones a modelos profesionales como Marina Pérez en los desfiles de Juana Martín y María Lafuente.
Sin dar la cara
Por último, fueron varios los diseñadores que optaron por ocultar el rostro de sus modelos como los gorros de flecos de colores de Carlos Díez, las "escafandras" alienígeneas de José Miró, o las capuchas de trozos de telas de Anke Schlöder.
XVIII Premios L'Oréal
El viernes Ana Locking, la mitad del dúo recién disuelto Locking-Shocking, logró el premio a la mejor colección de esta edición de Cibeles. Amparo Bonmatí fue reconocida como mejor modelo, en la XVIII edición de estos premios que otorgan un jurado de profesionales del sector.
Esperemos que las intensas jornadas de Cibeles, que han sido tachadas por muchos como flojas y repetitivas, y que probablemente lo hayan sido, no se reduzcan a estos flahes mediáticos porque tampoco sería justo.