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El presidente del Grupo Tod's defiende en Montecarlo la exclusividad y la calidad, como valores añadidos fundamentales.
PATRICIA GONZÁLEZ
En la segunda jornada del FT Bussiness of Luxury Summit, términos como repensar, reexplicar, reinventar, -aunque no demasiado, respetando siempre la herencia y valores de la marca-, volvieron a señalarse como el modo de afrontar la crisis para las empresas del lujo.
Reputación e imagen
Para Diego Della Valle, "cuando se empieza a hacer de todo es un gran error porque se pierde de forma rápida la reputación de años". En su opinión el lujo debe basarse en la exclusividad: "si eres único nadie puede copiarte. No ser idéntico a otros es un valor añadido".
El Grupo Tod's intenta que cada tienda sea una experiencia única y diferente, reflejada en escaparates únicos para cada tienda. Esta filosofía ya ha empezado a aplicarla en Los Ángeles. Según Della Valle: "la tienda debe de ser como tu casa, no como una tienda más de aeropuerto. Los mismos productos en las mismas tiendas es algo que tiene que desaparecer".
Emotional Bussiness
La directora de Burberry, Angela Ahrendts, mencionó tres tipos de verdades que sustentan una empresa de lujo como la suya.
Verdades tradicionales, como la herencia, el servicio o la especialización. Verdades modernas, como la identidad de marca, la innovación y la emoción, puesto que se trata de un "emotional bussiness", que crea sueños.
Entre las nuevas verdades, Ahrendts subrayó el compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente, el impacto de Internet como forma de comunicación, acorde con unos nuevos consumidores: los llamados "mileniums".
Tal y como rezaba el lema de la Conferencia, "Beyond green: Economics, Ethics & Enticement", el sector del lujo ha revisado esta semana en Montecarlo sus retos y oportunidades en el actual contexto de crisis económica mundial.