Tu guía de moda
Son sencillos, cómodos, favorecedores y una de las prendas best-seller del verano.
PATRICIA GONZÁLEZ
21/04/2008
Desde la Grecia y la Roma clásicas, pasando por el neoclasicismo de finales del XVIII, hasta nuestros días, los vestidos-túnica han desaparecido y reaparecido en numerosas ocasiones en la historia del traje. Representan el look de la sencillez y en sus distintas versiones, corte recto o con formas, una de las prendas que mejor se adapta a los distintos morfotipos de mujer para disimular nuestros puntos flacos.
En telas muy frescas como linos, o ligeras y vaporosas como sedas, dependerá del complemento que utilices para darle un aire más de mañana o de noche. Con sandalias planas y un maxibolso es perfecto para ir de shopping. Ese mismo vestido-túnica combinado con tacones muy altos, un cinturón, -si tu silueta te permite marcar la cintura-, o con un collar o un colgante vistoso, -si no es el caso anterior-, y una cartera de mano transforma esta prenda en un estilismo ideal para salir de cena o dejarte ver por una terraza.
Explosión de color
Se llevan con estampados de flores, en tonos degradados y en forma de explosiones abstractas de color. Si prefieres lo monocromo, recuerda que los tonos flúor resaltarán tu piel bronceada.
Si quieres disimular muslos o caderas elige un largo por la rodilla, y si no eres alta es mejor que no lleguen al tobillo o acortarán tu silueta.
Elige un modelo con manga francesa, manga farol... y convierte las mangas en las protagonistas de tu vestido-túnica.
Dries Van Noten, Lanvin o Marni, entre otros muchos, han apostado por ellos esta temporada. Descubre en el vídeo de la estilista de moda Gemma García del Álamo diferentes versiones de vestidos-túnicas a precios más accesibles.