Tu guía de bodas
La mágica Turquía es el punto donde se unen Oriente y Occidente. Un país de ricas culturas y un paraíso incomparable donde el pasado y el futuro se encuentran, maravillando a aquél que se asoma a sus encantos.
CARMEN TORRES
30/05/2008
Región de Mármara: una de las zonas más bellas de Turquía. Está situada entre el estrecho de Dardanelos y Bósforo. Pocas regiones en el mundo han tenido la importancia estratégica de esta zona de Turquía, donde aparte de los tesoros de Istanbul, se esconden ciudades mágicas como Edirne, Bursa o Iznik y un devenir de paraísos y fascinantes paisajes.
Visitar esta región (Puerto de Bursa, Mudanza, Península de Kapidaq y Archipiélago de Mármara) exige disponer de más tiempo. Por ello, en esta ocasión me limito a invitaros a descubrir la gran belleza de Estambul.
Estambul es la única ciudad del mundo que se asienta sobre dos continentes. En ella convergen las civilizaciones del Oriente y del Occidente para ofreceros su enorme riqueza y su gran diversidad cultural, que os dejará totalmente fascinados.
Museos, iglesias, palacios, grandes mezquitas, bazares y las espectaculares vistas que proporciona el entorno natural, pugnan en interés y belleza.
Una estancia en Estambul no es completa sin la inolvidable excursión en barco por el Bósforo, tortuoso estrecho que separa Europa de Asia. Al atardecer, sus orillas se llenan de una delicada luz rojiza que ilumina la que fue capital del Imperio Romano de Oriente, de Bizancio y del Imperio Otomano, para mostraros todo el esplendor de un pasado glorioso que contrasta con un futuro de modernidad.
No podéis dejar de ver:
Rimeli Hisari: Castillo-Museo que acoge el Festival de Música de Estmabul.
Castillo de Yedikule: Desde el mar a lo largo de las murallas terrestres veréis la parte más fastuosa de este recinto fortificado.
Murallas: Datan del siglo V, declaradas por la UNESCO una de las herencias culturales de la Humanidad, se extienden a lo largo de 7km. desde el Mar de Mármara hasta el Cuerno de Oro.
La Fortaleza de Anatolia: Fue construída en los años 1390-1391 por el Sultán Beyazit para mantener el Bósforo bajo su control.
La Mezquita Azul: También conocida como la Mezquita del Sultán Ahmet, es la mezquita más grande y fastuosa de Estambul.
La Mezquita Imperial de Süleymaniye. Considerada la más bella de Istambul, sus cúpulas escalonadas y los cuatro delgados minaretes dominan el horizonte en la orilla occidental del Cuerno de Oro. Pero hay, al menos, otras 11 mezquitas más: Rüstem Pasa; Imperial de Fath; de Eyüp; Nueva; de Sokollu Mehmet Pasa; de Mihrimah Sultán; de Fethiye o Iglesia de Pammakristos...
Y numerosos palacios: de Topkapi, el más antiguo y extenso hasta nuestros días; de Dolmabahce; de Beylerbeyi; de Ildis; de Göksu; de Aynali Kavak; de Ihlamur; de Maiyet; de Maslak; del Mar Atatürk. Unos revelan el lujo en que vivían los sultanes y otros son soberbios ejemplos del estilo decorativo otomano.
Tampoco os podéis perder los museos, como el de Santa Sofía, el Arqueológico de Cerámica Turca, el de Alfombras y un largo etcétera.
A esta riqueza y diversidad cultural fascinante, se suman otros edificios singulares, como: el Hipódromo; el Bazar Egipcio; la Torre Galata, la Torre de Leandro; las Cisternas y monumentos como el Obelisco Egipcio, las Columnas de Constantino y Serpentina, junto con las Fuentes Alemana y de Ahmet III.
Otro goce para los sentidos es pasear por sus calles y sus plazas históricas, para seguir disfrutando de la belleza de puentes y puertos, como el Kadirga, situado en el barrio de Kumkapi que llama la atención por su mercado de peces y por la variedad de restaurantes de pescado, en los que podréis degustar las especialidades de los mariscos turcos.
Estambul proporciona inagotables fuentes de disfrute. Realizar compras en el Gran Bazar, uno de los más variados mercados del mundo, es una experiencia única y diferente que os hará revivir la fabula de Las mil y una noches. Dieciocho puertas dan acceso a este gigantesco mercado que cuenta con más de cuatro mil quinientas tiendas que mantienen la esencia de sus orígenes, con ese inconfundible aire de comercio oriental en el que todavía prevalece el lema del Sultán Addülmecid "Dios quiere al que hace negocios". Por ello, el regateo forma parte del ambiente en el que os veréis inmersos.
También en el Bazar Egipcio, podremos ver y comprar todo tipo de especies y condimentos.
Para al final del día vivir la noche de Estambul, otro de sus alicientes. Sus clubes nocturnos ofrecen grandes espectáculos, como la danza del vientre, para disfrutar mientras saboreáis las exquisiteces de la comida turca.
Información práctica:
Oficina de Información Turística en España
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