Te presentamos los modelos nupciales más transgresores
LAURA ARES
Las tradiciones podrían estar pasando de moda. Cada vez más, las novias escogen para el día de su boda vestidos diferentes que les dejen destacar y no les hagan parecer sacadas de aburridos y convencionales catálogos. A esto hay que añadir la proliferación de ceremonias civiles y de matrimonios homosexuales, que, quizás, permiten una mayor innovación en cuanto a la indumentaria se refiere. Acortan el largo, incorporan el color o, incluso, utilizan pantalones, pero ella ha ido más allá. Vera Wang , una de las diseñadoras más reputadas en esto de llevar radiantes a las mujeres al altar, ha concebido una colección en la que las novias parecen, más bien, ser las invitadas de lujo a un glamuroso funeral. Sin embargo, el camino hacia la ausencia de color no se ha trazado por sorpresa, ya antes creó trajes en colores oscuros como el verde o el azul. Pese a todo, no ha sido la única. Otros colegas suyos, como Jean Paul Gautier o la española Rosa Clará , ya incorporaron el negro en algunas de sus colecciones nupciales, iniciando la trasgresión más absoluta en cuanto a este tipo de indumentaria se refiere.
No dejarás indiferente
La moda, ecléctica y cambiante, influye también en los vestidos de novia que, cada temporada, renuevan los diseños, las telas e, incluso los colores, descubriéndonos que "blanco" y "beige" son dos conceptos relativos, lo importante es el matiz (crema, champagne, blanco roto, crudo, nude...). Sin embargo, si deseas ser completamente diferente e ir más allá, echa un vistazo a nuestra fotogalería y toma nota de algunas de las ideas más innovadoras. Tutús, vestidos cortos, pantalones... todo está permitido con tal de que te sientas cómoda con tu elección. Pero, si no eres capaz de ir tan lejos, prueba simplemente a incorporar algún elemento distinto, por ejemplo, de color (fajines, zapatos o tocados son las opciones más demandadas).
La paleta del arco iris es la clave. Y es que, el denostado significado virginal de los vestidos nupciales tradicionales es un hecho constatado que lo evidencian los matrimonios en segundas nupcias, las parejas con hijos o la avanzada edad de muchos de los contrayentes. Por eso, tal vez no sea tan descabellado reinventar un atuendo cuyo color inmaculado ha perdido prácticamente su razón de ser. Aunque, quizás, el cambio debiera ser más paulatino y menos radical, porque, ¿quién se imagina el día de su boda vestida de negro?