Cuando la novia hace su entrada con el padrino, se escucha una música, y se inicia el día soñado. Elegir bien esa música es empezar con buen pie.
CARMEN TORRES
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Cualquier momento importante de la jornada va a ir acompañado de un fondo musical acorde, que lo vista y engalane. El más esperado, quizás, sea la llegada de la novia, por ello buscamos una música triunfal y cuyo tempo permita llevar un paso tranquilo pero constante. Las marchas tienen la cadencia perfecta y son la opción más habitual.
Al margen de vuestro gusto personal, lo mejor es elegir con criterio, por lo que os facilitamos más información sobre distintas marchas nupciales.
Marcha Nupcial de Mendelssohn: Forma parte de la obra de este autor Sueño de una noche de verano, por lo que la encontraréis en muchos compactos con este título. La costumbre de usarla como inicio de las bodas, la implanta la princesa Victoria de Inglaterra al casarse con Federico Guillermo de Prusia. No fue una mala elección, ya que Mendelssohn es uno de los compositores románticos más elegantes y con mayor claridad y colorido orquestal.
Marcha Nupcial de Wagner: La misma princesa eligió como cierre de su ceremonia este tema de Wagner de la ópera Lohengrin. Aunque este autor también pertenece al grupo de los románticos, es de carácter mucho más impetuosos y revolucionario. Su obra así lo demuestra y también esta marcha de corte contundente. Lástima que en nuestro país se haya trivializado poniéndole letra: Ya sabéis, el famoso "ya se han casao..."
Las bodas de Figaro de Mozart: También esta ópera tiene una marcha nupcial. No es muy habitual, pero algunas parejas la eligen precisamente por eso. Además es muy alegre y pegadiza y Mozart es autor de culto entre algunos melómanos.
La llegada de la reina de Saba de Häendel:La princesa Victoria de Inglaterra y Federico de Prusia pertenecen a una dinastía especialista en crear modas. Su hija Alcia eligió este tema de Häendel que también se interpreta en múltiples ocasiones. Este autor es todo un clásico en crear momentos efectistas. Quién puede olvidar su famoso Aleluyah del Mesías.
Por último, si os gustan los instrumentos de viento, me atrevo a recomendaros a Purcell y Clarck, muy británicos ambos pero elegantes y señoriales. Y si queréis ser sumamente originales, atreveros con Mendelsshon o Wagner versión gospel.