Este profesional es una figura indispensable para el perfecto desarrollo de tu banquete de boda.
CARMEN TORRES
Durante meses, habéis estado preparando y cuidando cada detalle conjuntamente con los responsables del lugar elegido para celebrar vuestro banquete, para que todo sea perfecto. Todo ello lo habréis cerrado con el comercial o la dirección del establecimiento, pero queremos que sepáis que la verdadera responsabilidad de coordinar todos los detalles de vuestra boda, el día de la celebración, recaerá sobre el maître.
Su labor es sumamente importante y, aunque no habléis directamente con él durante la contratación, no debe preocuparos, ya que les serán transmitidos los servicios contratados y vuestros deseos con fluidez, para que sea él quién desarrolle la función de cumplirlos hasta el último detalle desde el comienzo hasta el final del banquete.
Un buen maître no tiene que cocinar, ni servir, ni poner música, y sin embargo tiene que saber cómo se hace todo eso, para ejercer con profesionalidad su función de coordinador.
Estas son algunas de las funciones organizativas que ejecutará el maître:
- Preparar el menaje de las mesas en función del protocolo de colocación dispuesto por los novios.
- Organizar a los camareros por mesas, dejando al 2º maître a cargo de la zona presidencial, e informando al resto de las zonas de paso y los menús infantiles o especiales que la pareja haya dispuesto.
- Sincronizar los tiempos de cóctel y banquete con la cocina y avisar con celeridad de posibles retrasos para no tener que recalentar nunca la comida.
- Vigilar que los diferentes vinos se sirvan en tiempo y con la temperatura adecuada.
- Avisar al DJ y al fotógrafo de los momentos musicales especiales (entrada de los novios, tarta, entrega del ramo, vals, etc)
- Agilizar el flujo de movimiento de invitados de unas zonas a otras (zona de ceremonia, cóctel, banquete, baile...) y por supuesto atender a todos ellos en las consultas de zonas comunes (baños, guardarropa...) o cualquier otra necesidad puntual.
- Tener controlada la ubicación de los objetos a repartir durante el ágape (regalitos, chuches, ramos...)
- Sincronizar las actuaciones paralelas (tuna, animación infantil, mariachis...) así como los momentos "sorpresa" que los invitados hayan preparado (proyecciones, canciones...)
- Montar en el momento preciso la zona de barra libre y coordinar el material necesario y al personal que la vaya a atender.
Aunque parezca increíble, todo esto se hace habitualmente con la mayor discreción posible, de manera que todo parezca que se desarrolla de una forma natural y espontánea, aunque en realidad está absolutamente controlado.
El maître perfecto por tanto es aquel que, aunque parece invisible, siempre está cuando se le necesita.
Quizás sea por eso que no se conozca de una forma generalizada el valor que representa esta figura profesional a la hora de establecer la calidad del servicio de restauración que ofrecen los distintos establecimientos del sector.
Por último permitidme un consejo: si vuestro enlace requiere de elementos organizativos muy complicados, detalles muy minuciosos o tenéis invitados extranjeros, sería bueno que os plantearais la contratación de los servicios de un jefe de protocolo y azafatas bilingües.
Un buen maître tiene muchos y grandes conocimientos, pero no llegan a ser ilimitados. Debe ocuparse de lo previsto y, si hay más, deberéis proporcionarle la ayuda necesaria.