Es tradición... ¿Pero se mantiene en la actualidad este símbolo de compromiso como futuro matrimonio?
CARMEN TORRES
La pedida de mano es una tradición que viene de la Edad Media y que se convirtió en una de las costumbres más populares del mundo. Se realizaba siempre antes del casamiento, aunque con distintos objetivos, dependiendo de la época, la religión y la cultura.
El novio necesitaba el consentimiento del padre de la novia para poder casarse y era una situación que se vivía con una cierta angustia, ya que hasta que no se producía la petición oficial de mano, la pareja no sabía si podría llevar a buen fin su matrimonio.
En muchos de los casos, la petición de mano era una simple negociación entre los padres de la pareja que éstos realizaban incluso sin que la pareja se conociera, y casi siempre sin tener en cuenta si realmente los futuros cónyuges querían llevar a cabo el enlace.
La petición de mano era un acto de negociación o protocolario que se llevaba a cabo en casa de los padres de la novia, que actuaban como anfitriones.
En la actualidad, el principal motivo de la pedida de mano es el conocimiento mutuo de las dos familias. Se mantiene la tradición de realizarla en casa de los padres de la novia, así como el intercambio de regalos entre los novios. Es igualmente preceptivo que el novio envíe además un ramo de flores blancas a la novia.
Así, el protocolo de la pedida de mano sigue vigente en la sociedad actual en muchos de los casos, especialmente en la realeza. El 3 de mayo de 1997, el Palacio de la Zarzuela acogió una de las últimas peticiones de mano de un miembro de la Familia Real, la de la Infanta Cristina, segunda hija de los Reyes. La petición más esperada, la del Príncipe de Asturias -por ser éste el heredero de la Corona- tuvo lugar en el Palacio de El Pardo y Doña Leticia recibió el tradicional regalo consistente en un anillo de oro blanco y brillantes. Ella optó por regalar al Príncipe unos gemelos de oro blanco con zafiros y un libro, en lugar del tradicional reloj.
La liberación de la mujer ha traído consigo innumerables cambios sociales, y entre ellos cabe destacar la libertad absoluta que ejercemos en casi todo el mundo de elegir pareja y contraer matrimonio sin tener que solicitar el permiso paterno.
Aún así, la pedida de mano, sigue siendo una formalidad social en uso que ha tomado un significado diferente para adaptarse a los nuevos tiempos. Alejada de todo protocolo, se ha convertido en un momento romántico que la pareja vive en la intimidad, como un recuerdo que perdurará con el paso del tiempo.
La pedida o "declaración de intenciones" es ese momento mágico en el que los novios os comprometéis como futuro matrimonio y muchos de vosotros lo lleváis a cabo y lo disfrutáis de forma muy diferente, como auténticos protagonistas. Una cena para dos, un concierto, un fín de semana en un lugar romántico, en la montaña o en la playa... todo sirve para proponer a la persona amada pasar la vida juntos. Incluso que la propuesta la haga la futura novia, que ahora también se atreve a dar el paso sin esperar a que sea el novio quien lo haga.
El intercambio de regalos de compromiso, sin embargo, sigue manteniendo vigencia en esta tradición, aunque el abanico de posibilidades se ha abierto de tal manera que tiene cabida cualquier capricho. Aún así, el reloj o los gemelos para el novio y el anillo para la novia siguen siendo los protagonistas.
2. 24/04/2010 felipe
Es claro que pedir la mano no es tan facil pero se supone que la pareja habla con sus familias para formalizar el matrimonio y fijar la fecha de matrimonio. los requisitos matrimonio
1. 24/04/2010 rosy
la pedida de la mano debe ser algo informal y en mi opinion personal debe ser el momento en que el novio hable con ambas familias acerca de sus inteciones con so prometida y futura esposa.