Tu guía de mundo laboral
La formación no lo es todo, aunque algunos lo crean.
GRIKER ORGEMER
11/09/2008
Cuántas veces hemos oído en consultoría: "Mi equipo está desmotivado","tenemos mal ambiente en la oficina", "hay rumores de regulación de plantilla", "hemos tenido muchos cambios recientes en la empresa"... "A ver si hacéis un curso que esté bien, resultón". Por cualquiera de estas razones, o por varias a la vez, muchos directivos y responsables de RR.HH. contratan servicios de formación como agarrándose a un clavo ardiendo.
Y es que parece que la formación es la panacea empresarial, capaz de obrar milagros allí donde lo que se necesita son soluciones sencillas e incluso económicas. Y se cargan las tintas en un cursito, generando expectativas de éxitos y soluciones totalmente desproporcionadas. Pero cuando ante las situaciones antes mencionadas, un consultor sugiere implantar un proyecto de gestión del cambio, o de desarrollo de potencial, de comunicación interna...es cuando todos se echan las manos a la cabeza porque "eso es una barbaridad, es darle una importancia desproporcionada a lo que ocurre en nuestro departamento, empresa, organización..."