mundo laboral
El 24% de la oferta de empleo está dirigida a un titulado universitario, principalmente proveniente de una ingeniería técnica
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Cada vez son más los estudiantes que deciden continuar sus estudios tras el Bachillerato para estar mejor preparados y aumentan sus posibilidades de entrar en el mercado laboral. Pero no todos los estudiantes tendrán las mismas posibilidades cuando finalicen sus estudios. A la hora de elegir una carrera universitaria, la mayoría elige por pura vocación. Un 67,96% de universitarios afirma que volvería a estudiar lo mismo si pudiera elegir.
Más del 24% de la oferta de empleo actual exige algún tipo de titulación universitaria, ya sea una diplomatura, licenciatura, ingeniera o postgrado. Un nivel de cualificación alto es un factor determinante para acceder a un empleo y puede ayudar al candidato a diferenciarse en un momento de escasez de oferta de empleo como el actual, ya que las empresas eligen a profesionales cada vez más y mejor formados.
Pero no todas las carreras influyen igual y el futuro profesional puede llegar a ser bien distinto. El estudiante debe valorar claramente sus opciones a la hora de iniciar sus estudios ya que un 48% de los universitarios reconocen que no trabajan en lo que han estudiado, aunque este porcentaje continúa siendo mucho más bajo que el de la media general, que se sitúa en un 65,5%.
Un primer análisis evidencia que las titulaciones de la rama técnica se desmarcan como grupo del resto ya que son las que consiguen más contratos por volumen y porque permiten al titulado optar a un mayor abanico de oportunidades.
Las titulaciones de la rama salud cuentan con mejores perspectivas a largo plazo, ya que la demanda de profesionales de este sector crecerá paulatinamente como consecuencia del envejecimiento de la población y por el aumento en las necesidades sanitarias de la sociedad.
La rama de ciencias experimentales ofrece una demanda estable, sin grandes altibajos a pesar de la crisis, aunque algunas titulaciones, como las de química, biología o ciencias experimentales se desmarcan por la aparición de nuevas profesiones.
Las ramas de ciencias sociales van paulatinamente ganando peso gracias, especialmente, al volumen de contratos que generan algunas de sus titulaciones, como Ciencias Empresariales, o Gestión de la Administración Pública por la polivalencia de sus funciones.
Por último, las ramas artística y de humanidades siguen apareciendo como las de menor empleabilidad, ya que su demanda de empleo es todavía muy superior a la oferta de empleo que generan.