mundo laboral
Un recorrido por los 30 años de democracia en España nos muestra cómo las mujeres se van haciendo visibles en la política.
GRIKER ORGEMER
Hace 30 años que tuvieron lugar las primeras elecciones democráticas en España, el 15 de junio de 1977 y la única representación femenina se reducía al 6,3% de mujeres en el Congreso y el Senado, 21 diputadas y 6 senadoras.
Hasta diez años después no se incorporaron las cuotas como algo obligatorio en las listas electorales y a partir de ese momento se superó el 6% de representación femenina alcanzándose un 14,6%. Fueron los partidos de izquierda los que pusieron en marcha el sistema de cuotas.
Hoy, con la Ley de Igualdad, la norma electoral dice que se deben incluir dos o tres mujeres por cada tramo de cinco nombres en los ayuntamientos que tengan más de 5000 habitantes; esto es lo que se llama listas paritarias y en 2011 serán obligatorias para los ayuntamientos con más de 3000 habitantes.
En las elecciones locales la representación femenina ha subido en dos puntos respecto a 2003, lo que implica que más de un 40% de las personas que trabajan en política a nivel local son mujeres. A pesar de esto, hay que decir que a día de hoy sólo Baleares, Castilla La Mancha y Euskadi contemplan la paridad en sus listas electorales obteniendo porcentajes de representación femenina que oscilan entre un 55,3 y un 45%.
Después de esto podemos decir que el sistema de cuotas garantiza la equidad en la representación por sexo y que, si no se hace obligatorio en las normas electorales, nos encontramos con casos como el de Asturias que, al no tener normas de igualdad para la representación paritaria, sólo cuenta con un 37,8% de representación femenina en sus listas.