Tu guía de mundo laboral
Una de las formas más eficaces para conseguir la motivación de las personas que pueden formar un equipo o grupo de trabajo es fomentando la participación.
GRIKER ORGEMER
14/04/2008
Que los miembros de un grupo de trabajo se impliquen siempre es algo espontáneo y voluntario; está claro que si alguien no quiere comprometerse, implicarse y por supuesto asumir responsabilidades, por la razón que sea, no lo hace y por mucho esfuerzo que pongamos en conseguir lo contrario, no lo vamos a lograr. De ahí que facilitar la participación por parte del líder del grupo ofrezca la oportunidad de que esa espontaneidad y esa voluntariedad necesarias florezcan.
Para lograr la participación de los miembros de un grupo hay que ir poco a poco, siguiendo una secuencia lógica, empezando por participar en lo que se necesite una menor implicación de las personas y de ahí ascender a aspectos de mayor implicación, dando los siguientes pasos:
1. Opinar: Es la forma más básica, dejar que las personas manifiesten su opinión. Aunque parezca mentira, el hecho de que las personas puedan opinar, genera una implicación muy grande. Pero hemos de tener en cuenta que, no podemos pedir opinión a las personas si no las vamos a escuchar, si no se van a tener en cuenta lo que dicen, no podemos dejar en ridículo a la persona que opina y sobre todo, no debemos apropiarnos de las opiniones de los demás y hacerlas nuestras.
2. Solicitar ideas: Cuando solicitamos ideas, soluciones... pedimos a las personas que se impliquen mucho más. Cuando las personas aportan ideas a las acciones que después ellos mismos llevarán a cabo, su implicación aumenta de forma exponencial, ya que en parte el resultado es gracias a ellos.
3. Participando en responsabilidades: Cuando a partir de las ideas surgen iniciativas y acciones efectivas a realizar, se produce un proceso en el que reasumen, además, la responsabilidad sobre dichas iniciativas. Cuando las personas van asumiendo responsabilidades, si estas se resuelven con éxito, aumenta el nivel de confianza de las personas y su implicación en el grupo. Siempre esta responsabilidad tiene que ser asumida por la persona y nunca impuesta, se le ha de facilitar todo el apoyo posible para que esa iniciativa sea un éxito.