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¿Puedo ser amigo de mi jefe?

¿Y por qué no? Lo difícil es saber separar lo profesional de lo personal (sobre todo cuando aparecen problemas), porque en caso contrario será una relación viciada en origen y un peligro para nuestra situación en la empresa.

GRIKER ORGEMER

24/03/2008

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La amistad en el trabajo

La amistad en el trabajo - Foto: F. Vincente

La amistad personal es cada vez más valorada en los entornos profesionales porque el rendimiento depende en gran medida de un óptimo clima laboral. El problema es que esta amistad se interprete como una licencia para faltar al compromiso con los objetivos de la empresa que cualquier profesional ha de tener siempre como horizonte.

No cabe duda de que la amistad implica confianza, un valor casi universal que sustenta el desempeño eficiente y responsable, con poca necesidad de control. Las experiencias y valores compartidos ayudan también a crear, mantener y fortalecer una cultura común.

Por otra parte, el hecho de trabajar con amigos favorece implicarse más en las tareas, incrementa la voluntad de alcanzar logros y refuerza la satisfacción por el propio trabajo.

Sin embargo, es en las situaciones conflictivas cuando hay que tener más claro los límites de esa amistad. Hemos de controlar más lo que decimos y cómo actuamos, porque todo lo que afecta a una relación personal multiplica su perjuicio sobre los resultados en el trabajo. La agresividad, el hablar sin pensar las cosas, el imponer los propios criterios, moverse por un interés particular..., todo esto puede ser definitivo para deteriorar sin remedio la relación.

Los límites están en el abuso, en aprovecharse de esa amistad para obtener privilegios, ventajas, a costa de descuidar la propia responsabilidad. La amistad implica respeto, el abuso no, porque pone al jefe/amigo en un compromiso frente a los demás cuando es acusado de favoritismos sobre criterios personales. Más grave es si esa amistad está sostenida sobre la conveniencia: "Mientras me sirvas seré tu amigo, y dejaré de serlo cuando ya no saque ningún beneficio de nuestra amistad".

La tendencia actual entre los directivos es fomentar la amistad en el trabajo, porque eso ayuda a rendir más, aunque aún se tiene miedo a la formación de lobbies internos, de bandos con intereses particulares. Y por supuesto, siempre flota el miedo a que surjan romances que puedan "trastornar" la eficiencia y afectar a la objetividad y a la toma imparcial de decisiones.

En definitiva, si la amistad surge dejemos que fluya, pero tengamos claro cómo y cuándo ejercerla sin que nos afecte a nosotros ni a nuestro equipo.

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9 COMENTARIOS

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  • 9. 08/04/2008 Pack-Ete

    Sí, si eres tú propio jefe. Los empleados sólo somos números y más números. Saludos.

  • 8. 07/04/2008 Eduard

    Poder se puede, aunque como dicen es muy complicado separar lo professional de lo personal. Despues de varios chascos diria que el refranero es sabio, no mezcles placer con trabajo. El problema de dar amistad es cuando se convierte en incumplimiento del trabajo aoyado en la amistad... entonces empieza el infienrno para el jefe.... que no sabe si tomar las decisiones pensando en el amigo o en el trabajador... y si lo tienes que hechar aun mas....

  • 7. 03/04/2008 Kus

    Yo creo que es muy complicado. A veces se podria explotar a un amigo, dada la confianza.

  • 6. 03/04/2008 Alfredo García Peñas

    Cualquier grado de algo que pueda llamarse propiamente amistad es incompatible con una buena relación entre el jefe y el subordinado. La amistad tiende a desdibujar las diferencias de rango y está estrechamente relacionada con los afectos. El ejercicio eficaz de la autoridad conlleva una diferencia de categoría y se lleva mal con la implicación sentimental. Otra cosa es que entre el jefe y el empleado haya una relación basada en la cortesía, la buena fe y en el juego limpio. El espacio de encuentro ente las personas que ejercen la autoridad y sus subordinados debe estar en el cumplimiento de los objetivos de la empresa. Ahí es donde el subalterno debe esperar la apreciación de su jefe, no en la sintonía personal. Este interés común, además, es mucho más estable y predecible que los lazos afectivos que caracterizan la amistad, por lo que tiende reducirse la incertidumbre que, como es sabido, es una fuente de ansiedad. Las cosas tienden a ir bien cuando los participantes en una relación social identifican correctamente cual es su papel real. Las empresas no se fundan para fomentar la amistad. En fin, como empleado quiero encontrar un jefe justo, no simpático. Como jefe, un empleado leal a la empresa, no a mí mismo.

  • 5. 02/04/2008 Von Dicken

    Basta con que haya un clima de compañerismo.

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