mundo laboral
El estrés es acumulativo y genera graves enfermedades. La prevención es la clave para evitar que derive en síndromes como el 'burnout'.
AINHOA MURGA
Sentirse 'estresado' parece algo muy común hoy en día. Se escucha a menudo en cualquier conversación, pero no conviene tomarlo a la ligera. El estrés aparece como consecuencia de una demanda de recursos superior a los disponibles, como respuesta inicial del cuerpo en caso de conflictos. Aunque pueda parecer que en un primer momento ayuda a centrarse y a tomar decisiones rápidas y efectivas, el sobreesfuerzo agota el organismo y "puede hacernos daño, especialmente cuando es muy intenso y se cronifica", como afirma el doctor Antonio Cano Vindel, director de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).
Los múltiples roles que desempeña una persona en su rutina diaria pueden transformarse en factores estresores del organismo: las relaciones personales y familiares, la vida laboral, las actividades con las que se está comprometido, etc. Todo requiere tiempo y, al final, el último de tu lista de prioridades eres tú. La conciliación de la vida laboral y personal es el quebradero de cabeza del 50% de los trabajadores españoles y de casi un 40% de los empresarios, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El estrés laboral aparece como consecuencia de factores diversos: inestabilidad del mercado laboral, falta de recompensa por buen rendimiento, problemas de organización y por el sentimiento de culpa que produce pensar que se dedica más tiempo al trabajo que a la familia, normalmente valorada por encima del trabajo.
La normativa sobre Prevención de Riesgos Laborales considera el estrés como riesgo laboral psicosocial, "inherente al trabajo e imposible de evitar", como explica Iñaki Piñuel, psicólogo del Instituto de Innovación Eductiva y Desarrollo Directivo. "Se piensa que es algo natural, que incluso un poco de estrés es bueno, pero no es así, es causa de enfermedades y es necesario tomar medidas para prevenirlo y tratarlo", afirma Piñuel. La solución al problema del estrés empieza en la prevención, tanto por parte del trabajador como de la empresa, "que tiene la obligación de evaluar periódicamente los niveles de estrés de los trabajadores, y comprobar que las medidas adoptadas para su prevención están funcionando".
El estrés no debe entenderse sólo como un problema personal, sino como riesgo para la salud y bienestar que repercute en la vida social y familiar así como en la productividad laboral, tal como revelan los estudios que elabora la Unión Europea en este campo. "Las costumbres laborales tóxicas derivan en sobreestrés, pérdida de productividad y ruptura de vínculos afectivos, ya sea pareja, familia o amigos, concluye Piñuel.
Según datos de la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, el estrés es el segundo problema de salud más común en el trabajo; en España el 7% de las bajas laborales de 2008 se debieron a esta causa, además de provocar altas tasas de rotación y el 50% del absentismo laboral no justificado. Según Piñuel, "el estrés afecta a más de un tercio de la población activa", dato que se complementa con los resultados de la encuesta sobre estrés laboral realizada por la Organización de Consumidores y Usarios (OCU): el 56% de los trabajadores encuestados padecen estrés en grado severo o moderado, pero sólo un 22% es consciente de su transtorno, ya que el diagnóstico del estrés es complicado al tratarse de una sensación subjetiva asociada a síntomas físicos y psíquicos que varían según la persona.
¿Cómo detecto si estoy estresado?
Por lo general, el estrés se manifiesta a través de unos síntomas físicos (cansancio y sensación de agotamiento permanente, insomnio, falta de concentración, irritabilidad, mal humor, baja autoestima, nerviosismo), y variaciones en el comportamiento (explosiones emocionales, desequilibrios alimenticios, conductas compulsivas, incapacidad para tomar decisiones). Además, tiene repercusión directa sobre el trabajo: absentismo, relaciones laborales pobres, alta tasa de cambio de trabajo, mala organización, falta de satisfacción en el desempeño del empleo y mala productividad.
Y aunque el estrés pueda afectar a todos por igual, de adolescentes a ejecutivos de altos vuelos, amas de casa o empleados de cualificación media, según la encuesta elaborada por la OCU, el 'estresado tipo' es una mujer entre 35 y 45 años, con estudios medios o superiores, que lleva trabajando (por cuenta ajena) en la misma empresa más de 5 años y con un horario de más de 35 horas semanales. Piñuel respalda este dato, afirmando que "el estrés es acumulativo" y que "cuando se lleva más de 20 años en una rutina de trabajo, en casa y fuera de casa, la vulnerabilidad del organismo de la mujer es mayor". De la 'Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo' que elabora el INE extraemos que la satisfacción del trabajador sobre el equilibrio que consigue entre las tareas familiares y profesionales disminuye a medida que aumenta el nivel de estudios y el tamaño de la ciudad donde reside.
Prevención mejor que tratamiento
Iñaki Piñuel sostiene que "es necesario que la persona jerarquice y anteponga su salud y felicidad al trabajo. Debe pensar en lo que quiere, evitar la deriva y esa sensación de no tener control sobre su vida". También insiste en la necesidad de reforzar la autoestima y de aprender, mediante tratamiento psicológico, "a descargar los estresores que, normalmente, están relacionados con la forma de pensar de la persona".
Es mejor prevenir el estrés que tratarlo; sin embargo, no siempre es posible. Como tratamientos más efectivos para liberar estrés, el psicólogo habla del deporte y la meditación principalmente. "Las personas que tienen mayor control sobre su estrés son las que dedican tiempo a la meditación y a la contemplación", afirma Piñuel. Dedicar unos minutos al día a relajar cuerpo y mente ayuda a nivelar la presión externa e interna, y puede ser un muy buen inicio en el cuidado personal de la salud. Aprender técnicas de relajación puede ayudarte a liberar tensión en cualquier momento del día, incluso sentado en tu puesto de trabajo.
Cada uno debe encontrar su fórmula efectiva para tener controlado el nivel de estrés inherente al trabajo y demás obligaciones para evitar que derive en burnout y enfermedades con tratamiento más complicado. Dedicar tiempo a actividades que satisfagan y llenen de energía, mantener buenas relaciones interpersonales con amigos y familia y hacer pequeños descansos durante la jornada laboral son los pasos más recomendados para mantener el equilibrio emocional y evitar sentirse desbordado por las situaciones diarias. Y, en caso de no conseguirlo por tus propios medios, no dudes en acudir a un profesional. El tratamiento psicológico ayudará a focalizar la energía y aprenderás a tener el control de los factores estresores.