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La preparación y organización de unos Juegos Olímpicos es una carrera de fondo
GRIKER ORGEMER
11/08/2008
En esta carrera se requieren altas dosis de imaginación y fuerte capacidad de negociación e incluso improvisación para conseguir con éxito su celebración.
Una parte fundamental es el personal de control de las competiciones. Podemos citar, entre otros, los jurados de comisiones médicas, jurados de apelación, de comisiones técnicas, de comisiones de material de arbitraje y de dopaje, de jueces y árbitros, de cronometradores y anotadores, de estadísticas y analistas y un largo etc. Pero ¿cómo llegar a conocer exactamente, por ejemplo, qué cantidad y qué tipo de jueces y árbitros intervienen en las competiciones?, ¿cómo realizar una adecuada selección de todos estos profesionales?
Partimos de que el organismo encargado de la organización de los JJOO ha de asumir el compromiso de seleccionar las mejores personas y prepararlas de manera correcta a fin de asegurar un buen funcionamiento del control de las competiciones. La Carta Olímpica ayuda a identificar y diferenciar a los integrantes de este colectivo (define las competencias de las federaciones internacionales en este campo); sin embargo, la pluralidad de situaciones, la diversidad de tratamientos e incluso la gran variedad de nomenclaturas en estos profesionales presenta el desafío de intentar dar un tratamiento homogéneo que, aun respetando las características propias de cada deporte, permita elaborar una operativa común y optimizar los recursos disponibles.
En este sentido se hace necesario desarrollar un programa de formación y preparación de los profesionales que se seleccionen. El programa, además de facilitar una preparación adecuada y actualizada (por ejemplo, en lo tocante al uso de las últimas tecnologías), ha de otorgarles, a través de las federaciones internacionales, la titulación apropiada para poder dirigir la competición.
Dado que se necesita un número importante de personas con suficientes conocimientos para identificar cuáles son las necesidades de recursos humanos para la organización de las competiciones, pueden ser los propios técnicos de las federaciones internacionales los que dirijan esta preparación, ya sea en competiciones internacionales o en diferentes cursos que se desarrollen con suficiente antelación a la celebración de los Juegos.
Todo ello representa, además, una buena oportunidad de sistematizar y difundir ampliamente la terminología de los deportes olímpicos, mejorando cualitativamente la precisión del lenguaje deportivo. En este sentido, cabe destacar la edición del Diccionario general de los deportes olímpicos de Barcelona 92, donde se recogieron los términos básicos de cada deporte, los términos comunes a todos o a gran número de ellos y los términos propios del Olimpismo.
Aunque el objetivo es la celebración de los Juegos, las consecuencias de una buena preparación sobrepasaban las mismas competiciones olímpicas, ya que queda una estructura humana cualificada en cada deporte que contribuye a la mejora técnica del deporte del país organizador