innovación
Investigadores británicos crean un sistema para descubrir si se está mintiendo
Fabio Expósito Rodríguez
La efectividad del polígrafo, que data de 1921, ha quedado muchas veces en entredicho, no obstante en la actualidad no se admite como prueba en juicios en la mayoría de países. Por ello la investigación científica sigue en la búsqueda de un sistema fiable para descubrir si un individuo miente o dice la verdad.
Esta nueva técnica se basa en analizar el rostro de la persona. Está conformado por una cámara térmica con un sensor de alta resolución para controlar el flujo sanguíneo de la cara, en torno a los ojos, y otra cámara que es capaz de captar las micro expresiones que no son perceptibles a simple vista. En concreto analiza la dilatación de las pupilas, las arrugas de la nariz, la respiración forzada o la dificultad para tragar.
Una de las ideas del proyecto es su aplicación, siempre dentro de un marco legal que lo permitiese, sin que el sujeto sea consciente de ello, ya que dichas cámaras se pueden situar hasta a tres metros de distancia. Lo que si queda claro es que en cualquier caso este nuevo sistema es menos invasivo que la utilización del polígrafo.
"Cuando una persona está mintiendo, hay un aumento de la actividad cerebral que se refleja en la cara a través de expresiones faciales involuntarias y del flujo sanguíneo", ha explicado Hassan Ugail, investigador de la Universidad de Bradford, la cual se encarga del proyecto junto con la Agencia de Fronteras de Reino Unido.
El sistema que aún está en fase de desarrollo no tiene una fiabilidad total, ya que por el momento detecta a dos de cada tres mentirosos, aunque Hassan Ugail cree que pueden llegar a un 90% de acierto. En cualquier caso el proceso estaría sujeto a una serie de variables que no sólo tienen que ver con el rostro. En general las personas que mienten tienden a negar los hechos continuamente, ofrecer pocos detalles en la narración, sonreír con disimulo, rascarse o sudar.
Una de sus primeras aplicaciones, y de ahí la colaboración de la Agencia de Fronteras, será el control de inmigrantes ilegales en Reino Unido. Se prevé que incluso a finales de 2011 ya pueda utilizarse en aeropuertos británicos.