innovación
MP3, WAV, AVi, Divx, WMV: Los formatos se enfrentan o se asocian para conseguir el mercado
Andrés Ortín Boetti
El ñu y Tux logos de GNU y Linux, abanderados del software libre - Foto: gnu_and_tux, Wikimedia Commons, licencia libre
Las polémicas entre formatos, soportes y licencias dejan al usuario bastante desprovisto de un estándar común que mejore lo comercial. Las antiguas guerras de formatos han pasado a ser parte de la historia de la tecnología por sus consecuencias, muchos pueden recordar la desaparición de las cintas de casete pero pocos saben que el VHS le ganó la batalla al Betamax por atreverse entre otras cosas a vender cintas de vídeo pornográficos. Hace poco fuimos testigos del pulso que echaron los consorcios de Sony y Toshiba través del BluRay y el HD-DVD que acabó descatalogado por falta de apoyos, pero ahora las diferencias radican en las codificaciones que los soportes incluyen. Lo que parece claro es la obsolescencia cada vez más precoz de algunos vencedores, el MP3 y el DVD ya parecen éxitos del pasado.
En codificación de audio hace tiempo que no se impone ninguno, los nuevos intentos de MPEG (moving pictures expert group) y su MP3, no han dado sus frutos, mientras que alternativas libres de licencia y del tipo GNU/Linux como Ogg van convenciendo a toda la comunidad de usuarios , pero no a los propietarios de patentes. En realidad el formato contenedor Ogg a pesar de haberse creado especialmente para el streaming de Internet, incluye varios codecs de audio y vídeo para poder usar el mejor según el tipo de archivo y siempre en código libre, por lo que ha terminado teniendo éxito.
Por su parte el vídeo también está sumido en cierta indecisión. Los clásicos WMV de Windows, el DIVX o el FLV para streaming de Adobe, soportan calidades demasiado bajas para las contemporáneas pretensiones de la alta definición, y toda la oferta de ocio cada vez de más alta calidad. Cabe destacar el H.264 del consorcio MPEG y que está empezando a copar buena parte del mercado de la codificación HD, pero todavía estamos lejos de saber cómo se comprimirán, reproducirán y copiarán los formatos y soportes por venir. La decisión de los inversores pero también la de los compradores mantiene en vilo a toda la comunidad tecnológica.