golf
Una regla siempre controvertida. Si la bola se queda literalmente colgada sobre el hoyo, tienes diez segundos para rezar para que caiga.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
La gente puede perder un torneo por cuestión de centímetros... o cuestión de segundo. Durante la retransmisión en directo estos días del Mayakoba Golf Classic del circuito americano, mi comentarista Álvaro Beamonte, que es una enciclopedia andante, recordaba cómo el campeón defensor del torneo, Brian Gay, había perdido el Honda Classic de 2000 por una de las reglas más polémicas y extrañas del reglamento del golf, la 16.2 titulada: Bola colgando sobre el agujero.
La situación fue la siguiente, y sirve a la perfección para explicar la norma. Brian Gay tira su putt, la bola se queda colgando sobre el hoyo, pero no cae. Gay camina hasta el hoyo y espera hasta que finalmente cae. Golpe de penalidad. ¿Por qué? El jugador lo sabe, han pasado más de diez segundos.
El espíritu de la regla es que los golfistas no esperen eternamente hasta que los elementos y la gravedad hagan su trabajo. Reza la regla: "Cuando cualquier parte de la bola cuelga sobre el borde del agujero, le está permitido al jugador suficiente tiempo para llegar al agujero sin demora indebida y diez segundos adicionales para determinar si la bola está en reposo. Si para entonces la bola no ha caído dentro del agujero, se considera que está en reposo. Si después la bola cae dentro del agujero, se considera que el jugador ha embocado con su último golpe, y debe añadir un golpe de penalidad a su resultado del hoyo; de otra manera no hay penalidad bajo esta Regla".
Y por las dudas, que también me las he planteado, tampoco es legal que el jugador tarde una eternidad en llegar hasta el hoyo, dar vueltas alrededor de green para hacer tiempo ni tonterías similares.