Tu guía de golf
El repaso de cada dos años. ¿Qué es el foursome? ¿En qué modalidad los jugadores alternan golpes? ¿Por qué eso de 4&3 o 2&1? Damos respuesta a estas preguntas y alguna más.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
11/09/2008
La primera distinción entre las competiciones estilo Ryder Cup y los torneos regulares del circuito es que se juegan en formato match play. Esta modalidad se diferencia del juego por golpes en que el jugador o equipo que hace menos golpes en un hoyo, se adjudica un punto. Si hacen el mismo número de golpes, nada. Al final, el que más hoyos ha ganado se lleva la partida, de ahí los curiosos resultados estilo "Sergio García gana a Kenny Perry por 4&3" (traducción: ha ganado el partido porque llevaba una ventaja de 4 puntos a falta de 3 hoyos, con lo que el duelo termina en el green del hoyo 15).
A partir de esta base, en la Ryder se alternan tres modalidades de juego:
- Foursome: Dos jugadores por equipo, pero con sólo una bola por pareja. Por ejemplo, Sergio García y Miguel Ángel Jiménez por Europa contra Kenny Perry y Phil Mickelson por Estados Unidos. Sergio sale del tee, Jiménez da el segundo golpe, Sergio el tercero y así hasta que se emboca. El equipo que firme menos golpes en el hoyo, gana el punto para su selección. Esta modalidad ha sido históricamente el gran vivero de puntos para los europeos, mucho más compenetrados entre ellos que sus rivales. Quizá por eso, la decisión del capitán estadounidense de adelantar los foursome para la jornada de mañana de la primera jornada este año no ha estado exenta de polémica.
- Fourball: Dos jugadores por equipo, y cada uno con su propia bola, de ahí el nombre de fourball o cuatro-bolas. El jugador que firme menos golpes en un hoyo, se adjudica el punto para su equipo. Fourballs y foursomes se juegan en las dos primeras jornadas, alternando mañana y tarde.
- Match play individual: El formato clásico de match play: uno contra uno en 18 hoyos y la auténtica batalla táctica que cierra la guerra de la Ryder Cup. En la tarde de la segunda jornada, los capitanes estrujan el cerebro con los doce emparejamientos, que pueden propiciar grandes vuelcos en el marcador, como en Brookline en 1999, cuando los americanos remontaron heroicamente en los individuales para ganar la Copa. 12 de los 28 puntos de la competición se dirimen así.