Tu guía de golf
Una buena opción para el golfista novato y un ejemplo de coherencia para el que juega una vez al año. Pero ¿cómo se evalúa el estado de un juego de palos de segunda mano?
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
11/08/2008
Los palos usados son como los automóviles usados. Los hay buenos, malos y regulares. Con estos sencillos consejos, será mucho más fácil identificarlos.
- ¿Qué palos quiero?: El primer consejo, por obvio, es buscar en el mercado de segunda mano los mismos palos que nos compraríamos nuevos. Tiendas como Castellana Golf, en Madrid, cuentan con un mercado muy atractivo de palos usados provenientes en algunos casos de jugadores que cambian de set por capricho, incluso varias veces al año. De este modo, podemos encontrar ofertas muy interesantes por hierros de gama alta que han sido golpeados apenas una decena de veces y por golfistas de handicap bajo.
- La cabeza del palo: Dicen los expertos que si la cabeza presenta la típica marca circular en el medio, señal de un uso muy largo e intenso, es mejor escapar. Cualquier defecto o marca en la zona de golpeo no es recomendable.
- La varilla: Un primer examen ocular nos desvelará defectos en una varilla de grafito o restos de óxido en una de aluminio. Mala señal. Eso sí, la prueba de fuego pasa por coger el palo y menearlo con cierta mala uva para comprobar la resistencia de la varilla. Ante cualquier señal de debilidad, mejor no comprarlo. Si se rompe la varilla directamente, no hay discusión posible.
- El grip: Más que un factor decisivo, puede ser una buena excusa para el regateo. Si el grip está gastado o simplemente feo, debemos parar y calcular. Unos grips nuevos para un juego de hierros no costarán más de 30 o 50 euros, así que es un argumento perfecto para rebajar el precio en el caso de que los hierros interesen.
- Homogeneidad: Parece un chiste, pero no lo es. Hay que tomar unos minutos para examinar con calma todo el juego, comprobando que los palos son de la misma marca y serie, y que ninguno de ellos está destrozado.
- ¿Puedo probarlos? Eso sí, puestos a pedir, ya que el interesado en vender es otro, no es descabellado solicitar la opción de probarlos en el campo durante unos hoyos. Dejando atrás todos los consejos anteriores, es la mejor manera de saber si esos palos nos van a llevar por debajo de los 80 golpes.