Tu guía de golf
Como aquel jugador de baloncesto que lanzaba los tiros libres con los ojos cerrados. Cuestión de sensaciones.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
04/06/2008
Más que un estilo alternativo de pateo, es una técnica extraordinariamente útil para mejorar la sensibilidad en los greenes. Jugadores profesionales como Suzann Petersen de la LPGA patean con los ojos cerrados. Otros, como el escocés Colin Montgomerie en algunos momentos de su carrera, patean mirando al hoyo en lugar de a la bola. El objetivo es el mismo, y todo un gurú del putt como Hank Haney, el técnico de Tiger Woods, recomiendan incorporarlo a la rutina del putting green. Como el filme póstumo de Stanley Kubrick, Eyes wide shut, ojos bien cerrados.
Calcular la distancia que hacemos con una cantidad de fuerza determinada es una de las claves del putt. De este modo, este sencillo ejercicio en el putting green puede servir para acostumbrar al cerebro a la distancia y la velocidad.
- En el putting green, y con grupos de tres bolas a una distancia primero de unos dos metros, tirar primero las tres con los ojos abiertos. Normalmente.
- Las siguientes tres bolas, patear cerrando los ojos justo después del golpeo, para comprobar a qué distancia se quedan del hoyo.
- En las tres últimas bolas, patear con los ojos cerrados, y comprobar cómo cada una de las bolas se queda más cerca que la anterior. Al menos ese es el objetivo.
- Repetir el mismo ejercicio desde más distancia, siempre de tres en tres bolas. Con toda seguridad, en unas cuantas rondas se notará la diferencia.
Un buen ejercicio que pudo haber surgido porque una de las teorías de los yips, esos temidos temblores durante el putt, se producía por mover los ojos en exceso durante el proceso. Sea como fuere, es un juego divertido.