Tu guía de golf
El capitán del equipo estadounidense de la Ryder Cup, Paul Azinger, brinda un buen consejo para esos temidos putts kilométricos.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
07/09/2008
La situación es de sobra conocida: putt de ocho, nueve, diez metros. Dejar la bola prácticamente dada es el objetivo, pero embocarlo nos podría alegrar la semana. Aunque el recurso psicológico de dibujar un círculo imaginario alrededor del hoyo es todo un clásico, el capitán del equipo de las barras y estrellas en la Ryder Cup de Valhalla, el gran Paul Azinger, le da una vuelta como poco original.
Es posible que Azinger lleve años usando este curioso truco, pero lo hizo público durante la retransmisión del Open 2007, cuando hablaba sobre los complicados y largos putts que tenían que afrontar los jugadores en Carnoustie. El comentarista de la ABC explicó que, en esos casos, él imaginaba un cubo de plástico de cinco galones -en litros, unos veinte, un cubo bastante grande- y que el objetivo era que la bola rodara suavemente con la suficiente fuerza como para tocar el cubo.
Una vez más, cuestión de probar, pero es un buen consejo para dejar atrás unos cuantos greenes en tres putts.