Tu guía de golf
Un sencillo consejo para mejorar los golpes de hierro en calle. Más metros gracias a un trabajo más efectivo con los brazos y los hombros.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
01/10/2008
A veces los consejos "de manual" pueden ayudar a solucionar problemas también "de manual". Es el caso de los golpes de hierro, muy problemáticos para los aficionados y muy especialmente para muchos lectores de esta Guía de Golf, que los han identificado como su talón de Aquiles en el campo.
Hombros y brazos. Partiendo del swing habitual para este tipo de golpes, con dos sencillos ajustes y un poco de práctica, veremos excelentes resultados. Primero, el hombro izquierdo -si es que somos diestros- que es el primero que baja en el downswing, debe mantenerse bajo durante el impacto. Unas cuantas bolas en el campo de prácticas y comprobaremos que muchas veces tendemos a elevar ese hombro justo en el momento del impacto, pero debemos pensar detenidamente que, si el hombro izquierdo entra más fuerte, el contacto será igualmente más efectivo.
El segundo factor afecta a los brazos y el cuerpo. Uno de los errores más comunes, que además suele derivar en un problema de slice, consiste en hacer el dowswing con los brazos antes que con el cuerpo. En lo más alto del swing, el primer instinto es meter el cuerpo, pero son los brazos los que deben entrar antes en acción.
Sobre el papel es sencillo: hombro izquierdo abajo, brazos por delante del cuerpo antes del golpeo. Ahora, como siempre, lo difícil es practicarlo... y ver los resultados.