golf
Cuando la bola está sobre hojas, muy cuesta abajo, muy cuesta arriba... En esas llamadas situaciones especiales, el objetivo es asegurar el golpe.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
Cualquier golfista es perfectamente consciente de que un pequeño porcentaje de las salidas terminan en una zona poco favorable. Sobre unas hojas, donde el menor movimiento puede acabar con nuestra bola en la carretera de Burgos, en una pendiente... la clave mental siempre es la misma: mantener la calma y asegurar el golpe, sin heroicidades al estilo Tiger, aunque con ligeras variaciones.
- Bola inestable: En la clásica situación en que la bola reposa de manera milagrosa sobre hojas o similares, los técnicos recomiendan coger un palo de más, hacer tres cuartos de swing y ejecutar un movimiento suave. Y rezar, los creyentes.
- Cuesta abajo: Cuando la bola está en una pendiente en la que el stance está por encima de ella, lo primero que hay que tener en cuenta es que el golpe tenderá a dirigirse a la derecha, por lo que hay que redireccionar los hombros. Más allá, mantener la cabeza del palo baja antes del golpeo.
- Cuesta arriba: En este caso la bola reposa por encima de nuestros pies. Los profesionales recomiendan en estas ocasiones mover el stance hacia el pie izquierdo, para evitar así el lógico efecto a la izquierda.
En cualquier caso, y dado que este tipo de golpes rara vez se practican en un campo de prácticos, el elemento mental me parece esencial. Tranquilidad y objetivos razonables, sin hacer locuras.