Tu guía de golf
¿Tu bola ha caído en un bunker y quieres sacarla de allí, al ser posible, al primer intento? Aquí te damos unos consejos para que lo consigas.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
18/03/2008
Cada jugador tiene su propio método y cree tener la llave para sacar la bola de cualquier bunker. Pero todo esto se puede recapitular en unos sencillos pasos. El resto, como siempre, es cuestión de práctica.
- La bola, al pie izquierdo. Los maestros suelen coincidir en que hay que mover la posición lateralmente hasta dejar la bola prácticamente enfrentada al pie izquierdo.
- La cabeza del palo, más abierta. El objetivo es, literalmente, que la cabeza de nuestro sand wedge pase por debajo de la bola levantándola para salir del obstáculo. Los más científicos cifran en 45 los grados que hay que mover el grip para alcanzar la posición idónea.
- Amplitud del swing. Se suele considerar la sacada de bunker como un golpe pendular. Esto es, la amplitud de la subida y del final del movimiento debería terminar aproximadamente en paralelo a la cintura.
- Superficie de contacto. Aquí sí que entra el librillo personal de cada profesor. El mío, por ejemplo, nos hacía imaginar una lengua de arena de unos veinte centímetros antes de la bola. Ahí es donde tendría que entrar el palo. En Estados Unidos, muchos maestros utilizan la imagen de la bola de golf reposando sobre un billete (los americanos, uno de dólar: "la longitud de un billete y la profundidad de medio tee", decía el famoso Ken Ventura).
Todo esto es teoría. Como en el caso del putt, pasar horas en el campo de entrenamiento sacando cientos de bolas de los bunkers es el mejor consejo posible.
Por otra parte, para los aficionados a seguir el golf por televisión, recomendaría fijarse bien en los grandes maestros desde la arena como Phil Mickelson y, en el caso de los históricos, Seve Ballesteros. El hombre que, según sus palabras, "nació en un bunker".