Tu guía de golf
Uno de los problemas más habituales del golfista y quizá una de las situaciones que menos se practica es la salida de un rough profundo. Con la extendida pasión por usar el driver hasta cuando no es necesario, no está de más recordar las normas básicas para salir de situaciones comprometidas.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
04/04/2008
- Lo primero es evaluar la gravedad del problema antes de sacar ningún palo de la bolsa. Si la bola está levantada por la hierba, que forma una especie de plataforma bajo ella a modo de tee, debemos rebajar al menos un palo de la idea inicial. En este caso, que es quizá la situación menos comprometida de rough, la clave es ser sensato y no jugar a Ballesteros intentando llegar a green. Si hay agua o bunkers de por medio, el objetivo debe ser un golpe razonablemente largo pero al centro de la calle e intentando controlar una bola que puede trazar efectos imprevisibles.
- A diferencia del bunker, en el rough no interesa que la cara del palo entre en contacto con la hierba más de lo necesario. Para eso, la clave en cualquier situación es cerrar la cara del hierro lo más posible para dejar el mínimo espacio entre el palo y la bola.
- Si tenemos la mala suerte de que la bola está muy enterrada, cambia la elección del palo. Con mucha hierba de por medio es conveniente escoger uno o dos palos más de lo que haríamos por distancia. La bola tendrá una trayectoria más baja pero rodará más. Salvo que estemos alrededor de green o a menos de 100 metros de él, el objetivo es el centro de la calle y un siguiente golpe cómodo.
- En cuanto al swing, lo mejor es un downswing más profundo y agresivo para potenciar el contacto con la cara del palo bien cerrada y un finish más limitado, ya que la dirección y los efectos de la bola están condicionados por la superficie.
- Pocas veces se entrena la salida de rough, quizá porque los campos nuevos que se hacen por estos lares cada vez tienen menos rough, pero hay un ejercicio muy útil que recomiendan muchos profesionales y que además es fácil de recordar. Consiste en colocar nuestra bola en un rough profundo y una segunda bola por detrás a una distancia de un pie -algo más de 30 centímetros. El objetivo es golpear correctamente la primera bola sin llegar a tocar la otra. De este modo, nos acostumbraremos a cerrar la cara del palo lo suficiente para que cada salida de calle no se convierta en drama.