golf
Payne Stewart fue uno de esos jugadores que refuerzan la leyenda que dice que el golf es un deporte de caballeros.
Jorge Villena
Este 25 de octubre de 2009 muchos aficionados al golf miraban al Club de Campo del Mediterráneo para seguir las evoluciones de muchas de las estrellas mundiales en el Castelló Masters. En el campo levantino estaban Martin Kaymer, Sergio García, Álvaro Quirós,...luchando por un título del Circuito Europeo, y miles de personas les observaban. Sin embargo, pocos repararon en que ese mismo día se cumplían diez años de la desaparición de uno de los mejores y más carismáticos jugadores de las últimas décadas, el estadounidense Payne Stewart.
Conocido como 'el jugador de los pantalones bombachos', la muerte de Payne Stewart convulsionó el mundo del golf en 1999 por lo prematuro -apenas 42 años le contemplaban- y lo dramático de la misma. Falleció cuando viajaba en su avión privado y el aparato se despresurizó, causando la muerte de sus cinco ocupantes y volando sin control durante cinco horas hasta estrellarse en Dakota del Sur.
Payne Stewart desarrolló una trayectoria brillante -ganó 11 torneos, entre ellos un PGA (1989) y dos US Open (1991 y 1999), y formó parte del equipo norteamericano de la Ryder Cup en cinco ocasiones-, pero su legado va mucho más allá de lo deportivo, ya que fue uno de esos jugadores que refuerzan la leyenda que dice que el golf es un deporte de caballeros.
Siempre vestido de una forma excéntrica, a modo 'retro' -únicamente el madrileño Carlos Balmaseda se le asemeja ligeramente-, Payne Stewart caló hondo en los aficionados y entre los jugadores del Circuito por su juego 'a la antigua', con esa técnica que tantas veces parece dejar paso a la potencia en el golf de hoy.
Sin duda, muchos de los golfistas que disputaron el Castelló Masters debieron acordarse del bueno de Payne Stewart el pasado día 25 de octubre, pues es uno de los culpables de que el golf tenga consideración que aún hoy día posee.