Tu guía de golf
Aunque el Ibex se despeñe, el Euribor roce los cielos y las previsiones del Gobierno inviten a meterse bajo la cama, no hay razón para no practicar nuestro deporte favorito.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ
13/10/2008
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Que el golf es un deporte elitista pasa por ser una idea casi tan superada como que la tierra sea plana y termine en un abismo repleto de dragones. En los tiempos que corren, existen multitud de alternativas económicas para practicar el golf. También en tiempos de crisis.
- Para aprender: En los últimos tiempos han empezado a surgir escuelas de golf públicas o participadas por ayuntamientos que rebajan considerablemente sus tarifas para aprender este deporte. Un buen ejemplo es la céntrica Green Canal, situada en los terrenos del Canal de Isabel II, en pleno barrio madrileño de Chamberí. En esta moderna escuela, se pueden recibir clases desde 44 euros al mes y dar bolas en una cancha automatizada desde poco más de tres euros por media hora. En A Coruña, por ejemplo, el campo municipal de la Torre de Hércules ofrece también cursos de iniciación, al igual que en muchas otras capitales de provincia. El único problema de estos cursos, que suelen ser muy baratos, es que en ocasiones se ofrecen pocas plazas para bastantes interesados. Cuestión de informarse.
- Para comprar: Hay opciones más baratas que acercarse a una tienda y comprar unos palos nuevos. El mercado de segunda mano, en ciudades como Madrid y tiendas veteranas como Castellana Golf, funciona a muy buen nivel. Los palos clónicos son una alternativa muy barata, aunque a nivel personal nunca la aconsejaría. Quizá la mejor, aprovechando la coyuntura del dólar, sea comprar directamente en Estados Unidos a través de páginas web como TGW y ahorrarse a veces más de un 50% respecto a los precios en nuestro país.
- Para jugar: Donde hay crisis, muchos lo que ven es oportunidades. Y es que los tiempos que corren pueden ser muy propicios para comprar acciones de clubes de golf a precios ventajosos, sobre todo a través de compras a particulares o de mercados secundarios. Pero en economía de guerra, lo más barato es tirar de campos públicos. La Real Federación Española de Golf actualiza anualmente su listado de campos públicos. Cada vez más, cada vez mejores, y para todos los bolsillos.