Superando el tradicional sistema de 3 capas.
ALFONSO OJEA
La cura de adelgazamiento que han sufrido los tejidos térmicos de montaña permite una vestimenta más adaptada a los movimientos del cuerpo y una transpiración mejorada.
Un poco de historia
Durante años los montañeros y esquiadores han usado el sistema de 3 capas sintéticas para vestirse: primera capa expulsora del sudor, segunda capa térmica y tercera capa impermeable y transpirable. Es la fórmula que se conoce como "método de la cebolla". Usada hasta la saciedad y vencedora siempre frente al mal tiempo, superó a mediados de los 70 a la tradicional lana e incluso a la pluma. Sin embargo, los tiempos cambian y los tejidos también. Se impone una renovación de la fórmula.
Cura de adelgazamiento
La aparición en el mercado de forros polares mucho más finos que antes que no han perdido su capacidad de retención del calor ha adelgazado la figura del montañero. Pero ese adelgazamiento tiene además un valor añadido: la transpiración se ve mejorada de manera evidente. La posibilidad de tener frío en un remonte se aleja como se aleja de nuestra piel la sudoración, porque un tejido menos grueso facilita el transporte del vapor de agua hacia el exterior de la prenda. De igual forma podemos combinar más capas de las habituales dependiendo de la meteorología, pero siempre con una ventaja: son tejidos que se ciñen mejor a nuestro cuerpo.
En los últimos años ha llegado al mercado una prenda que puede dar la puntilla al tradicional forro polar en versión 2ª capa. Se trata de cazadoras rellenas de tejido thermolite... un tejido sintético que atrapa el calor corporal al igual que hace la pluma natural. Pero tiene características únicas: no le afecta la humedad, pesa menos que la pluma y además se puede comprimir. Su problema, el precio, porque sale por unos 100 euros.