La compra de un par de guantes de esquí siempre es una decisión arriesgada, sobre todo por el alto precio de este tipo de complementos.
Alfonso Ojea
Ni grandes, ni pequeños
Lo primero que debemos tener en cuenta es que el guante se ajuste bien a nuestras muñecas. Con ello evitaremos que la nieve penetre dentro mojando y enfriando las manos. Pero sobre todo debemos comprobar que la talla es la adecuada. En ningún caso deben ser grandes. Una práctica muy habitual entre los usuarios, sobre todo en los principiantes, es pedir prestado un par de guantes que darán un resultado nefasto.
Es recomendable llevar dos pares de guantes: unos más finos y confortables dentro, que suelen ser de seda o también de poliamida y evitan que la mano se humedezca. Mantienen la mano caliente. El guante exterior tiene que ser obligatoriamente más recio, pero eso no significa que sea incómodo. De todos modos, el mercado ofrece guantes con suficiente relleno térmico como para no tener que optar por la técnica de la capas.
Membrana impermeable
La principal ventaja de los guantes que incorporan una membrana tipo Gore-tex es que logran combinar una gran ligereza, y una alta transpirabilidad .Son la mejor opción de compra, aunque su precio puede dispararse.
No dejarlos secar en los radiadores, sobre todo si son de piel ya que los estropearéis y aplicarles un poco de crema hidratante.