La meteorología esta siendo inclemente en las últimas semanas en todos los sistemas montañosos de la Península. Se han llegado a producir avalanchas mortales ante el enorme grosor del manto nival
ALFONSO OJEA
Los peligros del "fuera-pista"
El esquí freeride así como el esquí de montaña son dos especialidades especialmente expuestas a la acción de los aludes. Ambas se desarrollan en terrenos no balizados y fuera de los dominios de las estaciones de invierno.
Por eso, estos deportistas deben tener en cuenta dos principios básicos en cualquier actividad alpina: la previsión y la cautela. La primera se aplica conociendo y examinando previamente la ruta. Una visión en mapa del área que vamos a descender y también la consulta de datos meteorológicos tendrán gran valor cuando iniciemos el descenso. La cautela debemos aplicarla, en primer lugar no esquiando solo y portando el famoso A.R.V.A (aparato de rescate de victimas de avalancha). Una sonda y una pala deben ir siempre en nuestro macuto.
Unos consejos:
Si tienes que cruzar en diagonal una pendiente sospechosa nunca la ataques por debajo. Mantente en la zona superior y atraviésala a baja velocidad. De esta manera, sí los cantos de tus tablas cortan la primera capa de nieve y el alud se produce no acabarás enterrado en la zona inferior, zona donde se acumula todo el efecto devastador de las avalanchas.
Evita las cornisas, tanto si están situadas encima de ti como aquellas que pueden aparecer en el descenso si te encuentras en un tubo. Sobre todo nunca te fíes del aspecto del manto nival. Por arriba puede parecer estable, pero a un palmo de profundidad la nieve puede estar en polvo. Ten en cuenta que aunque varios esquiadores hayan pasado por una zona fuera de pista eso no significa que tenga seguridad. Tu descenso puede ser el que active la avalancha